ALTERA

Observación Cultural

Educación por la razón o la fuerza

En el marco de la movilización estudiantil por un cambio de fondo en la educación chilena entendida como un bien público y no un bien de consumo, han aparecido numerosas demandas sociales al amparo de la dilatación de las respuestas concretas del gobierno y de su ineptitud para abordar el problema.

La persistencia del movimiento estudiantil con amplio apoyo a nivel de la sociedad ha logrado hacerse de la atención política como ninguna otra fuerza social lo ha hecho en el último tiempo. Lo más seguro es que sea por que los estudiantes tienen razón en sus demandas, las que ya van permeando a toda la sociedad con la idea de cambio profundo, con un despertar de la sociedad para enfrentarse al poder y exigir lo que considera adecuado no “en la medida de lo posible” si no en el fondo de las cosas.

Esto por un lado habla de generaciones distintas en el ejercicio de la ciudadanía pues en efecto son los jóvenes que estudian hoy los que decidirán sobre el estado de esta sociedad en el futuro, se trata del futuro de ellos y de las generaciones que vienen, no de sus antecesores. Por otro lado la demanda por una mejora de la educación es la punta del iceberg, pues lo que hay de fondo es la necesidad de un cambio en el sistema político chileno que lleve a una mejor sociedad, no a un mejor país en índices OCDE, sino que internamente pueda ser una sociedad menos amarrada a los privilegios perpetuos de pocos, que es lo que hasta ahora permite la Constitución chilena.

Siendo un movimiento que tiene la razón y la fuerza (no la violencia) los estudiantes se han manifestado en reiteradas veces de maneras muy originales y de amplia convocatoria, siendo por semanas la principal noticia a nivel nacional, lo que no siempre es bueno, pues han aparecido una serie de “socios” advenedizos al movimiento que desde diversos intereses van sumando nuevas demandas y desvirtuando el punto central que es la reforma de la educación chilena, herencia de la dictadura.

Uno de esos “parásitos” comunicacionales es el llamado a Paro Nacional del Consumo y que tal como aparece en ese remedo de afiche invita a dejar de consumir de todo en señal de protesta contra el sistema.

El cartel reza:
DIAS NO.
Paro Nacional del Consumo.
Porque los chilenos ya no nos compramos este cuento hagamos sentir todo nuestro poder ciudadano sin violencia con sólo parar el consumo por 2 días”

Por un lado enumera una serie de “No consumir” y por otro una lista de situaciones deseadas a partir de la protesta sin violencia. Visto a cierta distancia parece ser una apuesta comprometida y que apunta al centro aparente del sistema, centro más ético que de estructura. Sin embargo, y contextualizando resulta ser una propuesta rancia y fuera de lugar de una generación precedente a la de los estudiantes y que entromete sus intesiones ideológicas haciendo nada más que ruido, empañando el trabajo de los estudiantes.

Creen que con un par de horas  sin comprar van a cambiar el sistema? Cuál es la estrategia detrás de ello? Acaso hay alternativas a hacer las compras cotidianas? Hay que castigar al seductor retail por hacer que nos endeudemos para Navidad o para el día del niño o de la madre, o cuando sale a la venta el nuevo plasma? Probablemente sea mucho más efectiva y significativa tal protesta para navidad, para el 18 de septiembre o alguno de los días feriados hechos para el consumo.

El objetivo que demagógicamente se viste de “no al consumo” es una idea publicitaria que se aprovecha de la ocasión para salir al ruedo de las pancartas como un ideal con tanto asidero en la realidad como esperar que un político sea capaz de arriesgar su vida por cambiar la Constitución. Por favor! eso es aprovecharse de la movilización de los estudiantes y salirse del foco del cambio en la educación para pedir cualquier cosa. Solo les faltó poner: no vea tele, no prenda la luz, no tire la cadena del baño… para no dar el gusto las empresas de servicios básicos.

Algo parecido pasa con aquellos que confunden gobierno con derecha sin considerar que este país viene acarreando problemas graves desde hace décadas y ven en el fracaso del gobierno actual el triunfo de lo que ellos quieren sin considerar las consecuencias imprevisibles y funestas que de ello saldría. Esa visión es rapiña, es la del lumpen ilustrado en The Clinic, romanticismo de rojo y negro que mira al pasado con tanta vehemencia que es capaz incluso de ahogar el futuro de quienes con verdadera razón (sin tintes políticos) quieren cambiar el mundo en que viven. Es muy importante contar con el apoyo de los trabajadores, indispensable. Pero eso no da derecho a que se produzca una confrontación mayor, con ganancia de pescadores, en la que estos “adicionales” lo único que logran es dar combustible a la gallofa comunicacional de un gobierno inepto para que demuestre que es necesaria la fuerza bruta atropellando con ello más que un anhelo de cambio. Es preciso llamar la atención del gobierno de una vez, pero no echándole toda la caballería encima ya que, en el peor de los casos, puede que reaccione como huaso asustado y azuce los perros contra la gente. La memoria es frágil…

En el interntanto los medios masivos nada desmenuzan ni informan. Sólo cuentan una y otra vez las cantidades de manifestantes, de bombas, de millones en pérdidas, de días de tomas, de detenidos… sin decir ni una palabra del problema de fondo o las alternativas que se pudieran abrir. Como si estuvieran a la espera de que la solución se “revelase” por la intercesión de alguna fuerza misteriosa, situándose tanto o más lejos que los desligitimados políticos del congreso respecto de la vida de la gente.

Ante esa inercia lo que queda es pasar de las movilizaciones a la organización, a pensar, discutir y decidir en asambleas, de manera creativa, los mejores caminos que lleven a lo que realmente importa: el cambio en la educación y, seguidamente, de la constitución, paso a paso.

 

Patrick Medina Q.

Lonquimay, 23 de Agosto de 2011

 

 

4 Comments on “Educación por la razón o la fuerza

  1. histokoch
    agosto 25, 2011

    No esta fácil, las añejas generaciones hemos tenidos tantos golpes contra las paredes y los engaños de los multicolores tonos del arco iris que defendimos.
    Que hoy en día ya actuamos por inercia, queremos ser optimista y seguimos actuando …y que queremos ser optimista pero no esta fácil.

    Saludos de Fernando Koch S.

    • ALTERA
      agosto 25, 2011

      Comprensible
      Las generaciones previas son actores en la medida que es la experiencia de ellos la que hay que tener e cuenta para que no vuelvan a repetirse los mismos errores, al menos intentar que asì sea. Además no son tan añejas… si algunos hasta twitean! Saludos

  2. PABLO RODRIGO MERINO MEDINA
    septiembre 2, 2011

    DR;
    Es interesante lo que propone en su ultimo parrafo, parece una utopia en nuestros tiempo lo que usted expresa… pero no ahi duda que mucha coherencia y expresion tienen sus palabras al decir que el futuro esta en manos de nosotros los estudiantes. y es aasi, en este momento somos los unicos que podemos hacer algo, ya que nuestra capacidad se encuentra en la cuspide del desarrollo, estamos a tiempo de muchas cosas, pero es tan complejo todo, que cuesta que en una mente ordinaria y sin sentido entre la preocupacion por cambiar, Y SABER QUE SE PUEDE CAMBIAR EL MEDIO Y EL ESTADO EN QUE SE VIVE.
    adelante cabballeros la R-EVOLUCION HA COMENZADO.

    • ALTERA
      septiembre 9, 2011

      de acuerdo, especialmente en lo de la “mente ordinaria y sin sentido” que es la que suma los votos para elegir una forma de gobernar u otra.

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