Victor Jara en Lonquimay

por Patrick Medina Quilodrán.

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Víctor en Lonquimay mientras recorría la zona para realizar obra musical sobre la matanza de Ranquil, 1972. Fotografía Archivo Fundación Víctor Jara

Se cruzan las fechas con el lugar, la historia y la memoria. Hace ya varios años me enteré que Victor Jara había andado por Lonquimay, por esos lados de Ránquil. No tuve muchos antecedentes acerca de los motivos o lugares específicos que visitó, tan solo la referencia de que quería conocer el lugar donde se había producido la revuelta campesina del año 34.

Hoy, viviendo en Lonquimay, busco información al respecto a propósito de los 40 años de su asesinato y encuentro las siguientes palabras“En Diciembre estoy invitado por la Confederación Campesina Ránquil para visitar Lonquimay, Chilpaco y toda la zona donde ocurrieron los sucesos que han quedado en la historia del movimiento campesino de nuestro país.  Espero que mi guitarra pueda dar este ‘toquío’.  La experiencia de la población pienso seguirla, aplicarla  a otros campos.  Creo, como ya dije, que hay enormes posibilidades para los creadores, para los músicos: todo depende de nuestra sensibilidad y nuestra capacidad de trabajo.  Recuerdo en estos momentos las palabras de una mujer que combatió en la Sierra Maestra y hoy es Directora de la Casa de las Américas: ‘hay músicos que sólo aman la música y músicos que aman a su pueblo’.”

De los viajes a estas tierras a principio de los años 70 se nutrieron algunas de sus composiciones, las cuales de manera póstuma, serían publicadas en idioma mapudungún bajo el título “Canto Libre/ Lliz Vlkantun” por LOM Ediciones (2007) con traducción de Elicura Chihuilaf y con la obra gráfica de Santos Chávez.

canto libre

Según Elicura Chihuailaf: “Víctor Jara asumió su morenidad y la divulgó como pocos en este país, por eso se interesó no sólo en las condiciones de pobreza en la que el Estado relegó a los pueblos indígenas en Chile, sino también en la visión de mundo de nuestras culturas. ¿Cómo no recordar su canción dedicada a nuestra lamgen / hermana Angelita Huenumán? Incluso, en los últimos años de su vida –me lo contó Joan– sus viajes a las comunidades mapuche, especialmente a las de Lonquimay, fueron frecuentes. De dichas estancias surgieron los textos inéditos incluidos en “Canto Libre / Lliz Vlkantun” (editorial Lom, octubre de 2007). En su poesía Víctor Jara fustigó la nefasta y siempre creciente desigualdad entre los pocos ricos y los muchos pobres de Chile, y resumió en forma lúcida y certera la historia chilena de los años del gobierno de la Unidad Popular. De la consecuencia entre su pensamiento y su acción / su decir y su hacer, que fue ejemplar, somos todos testigos. Por eso, en estas líneas no puedo pretender otra cosa más que rememorar sus canciones para que las sigamos cantando en todos los idiomas posibles.”

La importancia de Victor Jara artista es innegable. Su obra es hoy patrimonio de la humanidad. La motivación para compartir este post viene de estar viviendo en un lugar como Lonquimay que tiene una historia y cultura que se enlazan con eventos mayores, de importancia nacional y más allá. Eso lo reconoce el mismo Chihuilaf al proponer cantar a Jara en todos los idiomas, pero más importante aún es su mención al reconocimeinto de la morenidad de Chile por parte de Victor Jara, esa morenidad que en Lonquimay asoma sólo a veces, tímidamente en alguna expresión genuina de la cultura pewenche y otras de manera violenta ante injusticias acumuladas.

Pero también, a modo más personal, este post lo motiva una pena, la tristeza que se cría en uno cuando no encuentra comprensión para injusticias grandes, pena que nace del saber que la maldad es cosa viva y anida en la misma patria de uno. Creo que en la ejecución de Victor Jara está sintetizada la violencia, el ensañamiento, la locura, el desquicio de la dictadura. Una cosa es la política, el Golpe de Estado con sus causas y motivaciones de rojo y gris, que pueden ser analizadas con kilos y kilos de ensayos políticos e históricos. Pero otra muy distinta es la violencia a destajo, la tortura hasta el cansancio, el vicio en dañar al otro, el descontrol institucional por acabar con la vida. Muy distinto del pensamiento de Víctor Jara:

“Mi canto es una cadena
sin comienzo ni final,
y en cada eslabón se encuentra
el canto de los demás.
Sigamos cantando juntos
a toda la humanidad,
que el canto es una paloma
que vuela para encontrar,
estalla y abre las alas
para volar y volar…”

 Lonquimay, 15-septiembre-2013

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