Piedra de Reunión, Observando la identidad Cultural de Curacautín

El proyecto “Piedra de Reunión” ha sido ideado y desarrollado por ALTERA con el patrocinio de la Agrupación Cultural Huitral Mapu de Curacautín y financiado por el CNCA (Fondart 2011). Es una propuesta cultural inédita que consiste en una observación de la identidad cultural local a través de revisión y análisis de documentación bibliográfica, entrevistas a personas relevantes en el quehacer cultural y una encuesta a hogares de la comuna para saber cómo se ven los curacautinenses a si mismos como colectivo. Los resultados de esta investigación serán transmitidos a la comunidad mediante boletines y programas radiales, además de ser base para la realización de un mural y de un taller de cine, en los cuales se espera incluir a quienes se interesen.

Se trata de una intervención que vincula la comunidad a un proceso de significación de la existencia colectiva en un territorio específico y con una historia-memoria común, algo que difícilmente se puede dar si no es mediante “lo cultural” puesto en movimiento. Por ello es tan importante la difusión que se haga, porque no se trata sólo de difundir el proyecto para que sepan de su realización en el presente sino que más importante es poder dejar productos culturales de calidad y documentación adecuada para que la información recogida sea vista por generaciones posteriores u otras personas que pudieran interesarse y aportar con sus visiones del tema. De esta manera se busca que la comunidad de Curacautín se apropie y discuta las distintas visiones de aquello que consideran propio, lo que valoran de ellos mismos y del lugar en que viven.

Por lo tanto, se busca hacer aparecer aquellos contenidos que tienen una relevancia cultural clara, que son portadores de identidad en la medida que sean vistos, reconocidos, valorados y comunicados por la propia comunidad. Así seremos capaces de vernos como herederos de una cultura cruzada por la tradición campesina de los colonos, la vida en torno a la explotación maderera, la presencia del tren, el paisaje omnipresente, el auge y caída de la industria maderera, la disminución de la población y la llegada de gente de otros lugares en los últimos años. Todos estos elementos y más dan un marco que define el ser curacautinense no como una persona única o especial sino como perteneciente a un colectivo que se puede reconocer en elementos culturales comunes que son los que finalmente dan pertenencia, ese sentimiento de apego que experimentan muchas personas respecto a este lugar.

Estar ligado afectivamente a un lugar ocurre porque hay una conversación común, con temas conocidos, con historias compartidas donde aparecen personajes, lugares, nombres, anécdotas. Un mundo cercano, con un ritmo de vida particular que va más allá de lo que la institucionalidad tiene acostumbrada a la gente a ver una y otra vez en actos oficiales, incluso en actividades escolares. Lo que se busca es encontrar lo distinto, no lo único que nos identifica sino lo diverso que nos reúne. Por eso, el proyecto se apropia del sentido de “Piedra de Reunión” porque permite hablar de la reunión como actividad humana en la cual se encuentra lo diverso, donde se cuentan historias y se reflexiona sobre lo que se es a través de la conversación y el compartir, en definitiva el momento y espacio en el cual se hace la cultura.